domingo, 15 de abril de 2012

Scott Pilgrim rules!


Bruno diría que Scott Pilgrim supo captar el zeitgeist[1] de una generación, de esta generación, la mía, la tuya, la nuestra. Es que a Bruno le gusta mucho usar esas categorías en alemán como zeitgeist, weltanschauung o weltliteratur. En este caso, Bruno, tenés razón. Esta serie de novelas gráficas (seis en total), escritas y dibujadas por Bryan Lee O’Malley, narra las aventuras por las que tiene que pasar un joven veinteañero canadiense para poder quedarse, al fin, con la que es –literalmente– la chica de sus sueños. 

Ramona Flowers, y sus cambiantes colores de pelo
Scott tiene 23 años, no trabaja, no estudia, es el bajista de una banda de rock y vive en un monoambiente con Wallace, su amigo homosexual con el que comparte la cama (en realidad, un colchón en el piso) y que es también el dueño de todo lo que es útil en la casa. Scott es desconsiderado, egoísta, holgazán y desagradecido. En fin, es nuestro héroe. No un héroe superpoderoso, patriotero y justiciero. Scott no pretende erradicar el mal de las calles de su ciudad, ni del mundo, ni de la galaxia. 

Al comienzo de la historia, Scott está saliendo con Knives, una inocente high-scholar de origen chino, cuando en sus sueños comienza a aparecer, recurrentemente, una misteriosa joven montada en sus rollers. Finalmente, Scott conoce a la chica de sus sueños. Se llama Ramona Flowers, es estadounidense y trabaja para una empresa de mensajería (por eso los patines). [Confesión: creo que no me había enamorado tanto de un personaje de ficción desde la señorita Cora de Cortázar]

Scott insiste hasta que logra que Ramona acepte salir con él. Pero ese fue apenas el primero de tantos y mucho más difíciles obstáculos. Para conquistar el corazón de Ramona, Scott deberá enfrentarse con sus siete malvados ex-novios y derrotarlos. 


Como es evidente, el argumento de la historieta no es nada nuevo. Lo que ha convertido a Scott Pilgrim en una obra novedosa, diferente, divertida, genial es su forma, su resolución narrativa, tanto al nivel del guión, como también en la faz gráfica. No sería muy descabellado definirla, entonces, no como una historieta –o novela gráfica– sino como un videojuego no interactivo. Los personajes están, pero no podemos moverlos; ellos solos se desplazan en las pantallas/páginas de esta obra a la que nada le falta para estar entre los mejores videojuegos de plataformas que hayan existido. Tan sólo eso (aunque no sólo eso) alcanza para explicar por qué Scott Pilgrim lleva la marca de esta generación. 

¿Logrará derrotar finalmente a los siete malvados ex de Ramona y conquistar su corazón? ¿Qué obstáculos, qué pruebas deberá superar para lograrlo? Quien quiera saberlo deberá leer los libros. O mirar la película, pero ¡vamos!, nunca es lo mismo. Les aseguro que, como dice en el subtítulo de la película, Scott Pilgrim es «an epic of epic epicness» (Aproximadamente, una epopeya, de épica epicidad), tal vez la primera del mundo posmoderno hecha en forma de historieta. 

Wallace Wells. Rating: Cool gay roomate


[1] Zeitgeist significa, aproximadamente, el espíritu de una época.

3 comentarios:

Higleppi Plind dijo...

Me gustó la ¿reseña?, de manera que me veo en la necesidad de comentar y de plantear un par de puntos sobre Scott Pilgrim y toda su estela.
En primer lugar, tengo que admitir que la película (a la que llegué antes que al libro) no me causó un gran impacto. Posteriormente, tras ser alertado de la diferencia cualitativa entre la obra original y su adaptación fílmica, conseguí los libros (algunos de ellos pobremente traducidos) y me quedé un poco más satisfecho. O bastante más.
Tengo, fundamentalmente, una crítica que hacerle al post. Una crítica que, de alguna manera, alcanza también al libro (y al "videojuego", a la película, al autor y a tu vieja –no, joda-).
Para mí, y más allá de captar el espíritu de una época (cosa que me parece que hace, pero que no creo que sea un hito exclusivo de este comic, pensando en una gran cantidad de productos de diversas plataformas que también lo logran), lo nuevo de la serie ES la historia. O al menos la premisa inicial.
Los siete ex novios malvados son, desde mi punto de vista, una especie de metáfora salvaje del pasado latente de cualquier mina con la que pretendés salir. O de cualquier persona entre todos nosotros. Cuando Scott se enfrenta a los ex, se enfrenta, ante todo, a la realidad de que la mina tuvo, antes que él la conociera, toda otra vida en la que él no estaba comprendido. Los personajes de los ex novios son importantes, pero son tanto más trascendentales en cuanto son un recurso al servicio de esta idea. Y a partir de ahí, del entusiasmo inicial que te da la idea de que el flaco tenga que ir a buscar a los siete tipos malos (lo que es el gancho de toda la historia), la historia me parece que se viene un poco abajo. Y aquí la crítica al libro.
Se viene abajo porque O'Malley no la sabe resolver. La premisa estaba buena, pero el tipo falla en darle operatividad: a los siete novios se los enfrenta fundamentalmente desde la dimensión física, a través de una pelea cuerpo a cuerpo. Entonces Scott Pilgrim se reduce a Spiderman, o a uno de esos comics de superhéroes convencionales. O bien se vuelve Popeye, que pelea con siete Brutus por el amor de Olivia.
Por lo demás, la serie me parece muy buena. Sobre todo por la riqueza de los personajes (y el trabajo en la descripción de cada uno), lo que no hace para nada raro que termines enamorándote de ellos. Cierto es que por ahí se flashea con algunas ideas que no aportan mucho (el subespacio mental, etc) pero que son la licencia que el tipo se da y está todo bien. Y sí, capta el Zeitgeist de "nuestra generación". Una generación que vive sobre relaciones cercanas al Gesellschaft (para seguir con el jueguito de las categorías germanas) en la que vamos cada uno por nuestro lado, creando nuestras propias reglas y satisfaciendo, al paso, nuestros propios intereses, pero aún así podemos dejarnos un tiempo para tomar una birra con nuestros amigos y matar a un par de zombies en la playstation o ¡mejor! A los ex de nuestras novias (?)

Fran Vanrell dijo...

A mí la película me gustó menos que los libros, eso es un hecho. Creo que fundamentalmente por esto: lo que tiene de genial (para mí) en historieta al ser narrado en forma de videojuego, pierde al ser filmado (y más con actores). De todos modos, la peli está bien, tiene sus momentos. Pero en papel, tiene muuuucho más.

Tengo que disentir con tu primera objeción. Lo que yo llamo argumento no es exactamente lo mismo a lo que vos te referís con historia. Y hasta para devolverte la crítica, creo que no me leíste bien.

Veamos: vos decís que lo nuevo ES la historia por los siete malvados ex (metáfora del pasado de nuestras -posibles- parejas que nos atormenta a cada paso). De acuerdo. Eso es una genialidad y probablemente nadie lo haya escrito en esos términos. Y que eso esté desarrollado como un videojuego (los ex son los bosses, cada uno más malvado y difícil de derrotar que el anterior) lo hace mejor todavía (al menos en la promesa estructural de la historia).

Pero.

Lo que vos llamás historia es a lo que yo me referí como "resolución narrativa" (que incluye guión y dibujo), y eso es original, diferente, divertido y genial. Lo que no es nuevo es el argumento de base: Chico conoce a chica, quiere conquistarla y hará todo lo que sea necesario para ganar su amor. Ese argumento debe haber sido uno de los primeros en los relatos del mundo, no tengo dudas.

Ah, otra cosa, lo de superhéroe esterotipado (convencional, decís vos), me parece que queda claro cuando digo que Scott no pretende salvar a ningún orden geográfico (ciudad, país, planeta, galaxia) de ningun tipo de amenaza. Él sólo quiere a la mina y que nadie lo moleste. Nada más. Nada de moralina yanqui maniqueista.

Por lo demás, tu comentario me pareció interesante: es cierto que a medida que avanza la serie el chiste se va haciendo conocido y pierde gracia. Pero sí es un punto fuerte la construcción de los personajes: Wallace es mi ídolo, y te diría que Kim es otro muy bueno... No me acuerdo quién, ni en qué libro, pero creo que es Kim (o la amiga de la ex de Scott que sale con Stephen Stills, Julie, creo que se llama) la que en una fiesta dice: "Me voy afuera, me estoy sintiendo mal, se respira demasiada estupidez acá adentro". Esos touch (Wallace tiene varios) son para sacarse el sombrero.

Bubulina dijo...

Vimos la película con el krakencito en la casa usurpada de un amigo de jp enfrente del parque garay mientras yo le refregaba maní al brazo de bg. Gran recuerdo.