lunes, 9 de mayo de 2011

De cómo amé a Miguel de Unamuno


 Amores de verano
A don Miguel, con cariño 
 
Aquella tarde,
tarde de mosquitos zumbando la canción del verano,
tarde de lluvia que viaja en aguaciles.

Aquella tarde
de ocio y de olor a pasto recién cortado,
las gotas de sudor
como un campo sembrado
en la frente.

Aquella tarde
con los pies en una palangana,
bajo la sombra de un árbol todavía joven,
con los codos apoyados en mi estómago
y un libro en las manos.

Yo,
me enamoré de Unamuno.



6 comentarios:

Brunomilan dijo...

Media maricona esta entrada, pero bueh a los "enamorados" se les perdona todo.

Fran Vanrell dijo...

Dejame amar tranquilo, la puta que lo parió!!

Basiliza dijo...

Hacía mucho que no entraba al Kraken. Me gustan las almas sensibles! Como dijo Bolaño (ya que a la hermandad le gusta): "Nadar en los pantanos de la cursilería es para mí como un Acapulco de mercurio..." Hermoso F. V.

Fran Vanrell dijo...

Siempre quise ser un "hombre sensible", y no un "refutador de leyendas". Pero a veces también es divertido ser lo último.

Gracias.

PD: Bolaño la tiene clara.

Bubulina dijo...

Ay, cuchi cuchi

Larisa dijo...

me morí