miércoles, 16 de marzo de 2011

I see dead people: notas aleatorias sobre "La divina comedia"



En mi post sobre Roland Barthes di una pequeña definición sobre los clásicos, acá va otra gratis para toda la familia: libro que la gente conoce de nombre pero que ni en pedo leyó hasta el final y si lo hizo, finge que le encantó. Y siguiendo esta máxima “La divina comedia” es uno de los clásicos más grande de todos los tiempos.

Ahí van una serie de reflexiones aisladas:

1) “La divina comedia” fue leída originalmente como un viaje didáctico y pedagógico, como una serie de lo que hay y no hay que hacer para alcanzar la paz, felicidad espiritual, y para vencer la tentación del pecado y orientar al lector hacia dios; es decir, algo así como un suplemento o folleto explicativo sobre aquello que La Biblia por decoro o falta de imaginación sólo mencionó al pasar. Y así como para sus contemporáneos fue un libro de un profundo martirio espiritual (la gente enloquecía, vomitaba, se volvía loca leyendo la primera parte1) y que promovía la rectitud de los comportamientos (es decir leído con la rigurosidad de una auténtica Biblia), hoy el martirio para nosotros pasa por otro lado, por una estructura densa, repetitiva (“Y vos fulanito por qué estás acá?, dale contame así yo después te hago aparecer en la tele”) que cansa demasiado rápido (una auténtica tortura) y que impone (o intenta imponer) una visión del mundo en general despreciable (que responde a los dogmas cristianos más recalcitrantes). Cómo entender sino que Dios asimilado en el libro como sinónimo de bondad, paz, armonía, sea capaz de permitir lo que presenciamos en la primera parte del libro; en otras palabras: si dios es todo amor y nos ama ¿por qué existe el infierno y por qué dios permite que ocurran semejantes barbaridades en sus dominios2? Es imposible por lo tanto hoy adherir o ensalzar las virtudes de un libro con semejantes valores y de la que se desprende tal filosofía. En definitiva “La divina comedia” es el libro más monológico de la historia (aún más que los antiguos testamentos), porque no adherir al pacto dantesco equivale directamente a ser un hereje condenado a pasar el resto de la vida en el infierno (como ocurre con los pobres griegos, cuyo único pecado según Dante fue creer en “otros dioses”). Que se vaya a cagar Dante y su clásico.


2) “La divina comedia” además de ser un poema épico o si quieren una novela, puede ser leído también como un libro de Historia. Dante allí no hace otra cosa que intentar reescribir la historia universal, de reinterpretar no sólo los hechos acaecidos empíricamente (por ejemplo se nombran las historias de emperadores, papas que realmente existieron) sino también la historia de la literatura, en la que el autor le sube y le baja al pulgar a los distintos personajes (y sabemos lo que significa que Dante te baje el pulgar) según un punto de vista, y como una forma de instalarse dentro de esa historia. Lo interesante es que hoy muchos de esos personajes que leemos han perdido su dimensión existencial, hoy todos esos nombres que se mencionan en los inframundos los leemos exactamente como eso, como nombres que se unen y se confunden. Es como si Dante aligerara la Historia, quitándole toda su conflictividad, y dividiendo maniqueamente al mundo, los buenos de un lado y los malos del otro. A partir de esto, Dante en cierto sentido, se homologa o se convierte una especie de Dios, alguien con la suficiente capacidad moral para poder juzgar quienes de sus contemporáneos merecen arder en el infierno y quien no. Deténgase a pensar también el puterío que se armaría hoy si alguien escribiera un libro similar tirando tanta mierda sobre sus contemporáneos. Seguramente recibiría la reprobación general. Parece que el presente es más permisivo con los hijodeputa de antaño.


3) Hay algo de perverso en que un hombre vivo (como lo es el personaje de Dante en LDC) camine entre esos muertos desdichados y condenados a sufrir eternamentem exhibiendo su feliz condición. Lo veo parecido a esos burgueses que hacen turismo por el tercer mundo señalando lo exótico y diciendo “Aww mirá el león, ohh y esas hermosas cebras, aaah y esos negritos tan lindos haciendo música tan simpática” para darse cuenta que “es re lindo esto, pero es todo muy pobre che, una lastima”. Dante se pasea por los bajos mundos con la seguridad de saber que él no pertenece allí, que su estancia en el infierno es casual y momentánea y que él no tiene nada que ver con esa chusma. Es de alguna manera antológicamente incapaz de comprender el sufrimiento de los demás y por más que se interesa por ellos (dándoles un breve momento de caridad), por más que intente acercarse al pueblo para empaparse de la verdad del barro, sabe que va a salir indemne y bien limpito.


4) Les parece a uds que la siguiente actitud es de alguien puro que merece ascender al reino de los cielos para reencontrarse con su amada?:

- Yo estoy vivo -fue mi respuesta-; y puede serte grato, si fama deseas, que ponga tu nombre entre los otros que conservo en la memoria. A lo que repuso: - Deseo todo lo contrario; vete de aquí, y no me causes más molestia, pues suenan mal tus lisonjas en esta caverna. Entonces le cogí por los pelos del cogote, y le dije: - Es preciso que digas tu nombre, o no te quedará ni un solo cabello. Pero él me replicó: - Aunque me repeles, ni te diré quién soy, ni verás mi rostro, por más que me golpees mil veces en la cabeza.

Dante es un fucking BULLY. Parece el chico de tang exigiendo más jugo!


5) Según Borges en “Nueve ensayos dantescos” Beatriz era todo para Dante, pero él muy poco para ella, pero esto es en cierta medida falso. Beatriz lo quiere a Dante, tanto como para transgredir las reglas del inframundo y mandarle a Virgilio y hacerlo llegar ante ella en un tiempo que no se ajusta a lo que el resto de las almas deben pasar para llegar al cielo. Lo raro y que nunca pude comprender del todo es porque después de todo el periplo y las transgresiones de la burocracia divina, cuando finalmente se encuentran ella lo trata tan fríamente. Hay una incongruencia total entre las distintas actitudes de los personajes, por ej Dante se deshace en elogios hacia Virgilio, pero a la hora de separarse, el Fiorentino no parece hacerse mucho problema de abandonar a su maestro, casi que se olvida de él, lo que confirma que eso de que entre un amigo y una mina, todos eligen a la mujer es una verdad atemporal.


6) Al final y después de todo: qué tantas pruebas debe superar Dante para reunirse con Beatriz? Cuál es el maravilloso periplo tantas veces exaltado? Si lo único que hace es caminar, hablar, dormir, hasta cuando está en un mínimo riesgo Virgilio salta en su ayuda. La saga de Scott Pilgrim es mucho más honesta y épica en eso de superar etapas para ganarse el corazón de la amada.


7) Tal vez todo esto es una mala interpretación del libro debido a una pésima edición. Es de Clarín y Clarín miente, así que yo no confiaría en nada de lo anteriomente dicho.


Y de yapa o regalo por haber llegado hasta acá les dejo un temazo de la banda inglesa The Divine Comedy.





1Esto lo inventé yo, pero pudo haber pasado tranquilamente.
2La idea pertenece a Gombrowicz, yo sólo la modifiqué un toque.

9 comentarios:

Fran Vanrell dijo...

Muy bueno el tema.

Jonatan Lipner dijo...

Está bueno el post, y está bueno también abrir un espacio para el debate de esas obras. Ahora bien, acá mis consideraciones:

1-Creo que no tenemos que leer el libro por su filosofía en sí, para adherir o rechazar, sino como testimonio de nuestra historia cultural. Me parece que ese es el lugar desde el que se hace canónico un texto, la razón por la que entra en el recorte. Es parte de la historia de nuestra cultura. Obvio, hay un discurso que lo elige, pero dentro de lo que hay, podemos tomar algunas cosas valiosas.

2- ¿Y Cervantes, y Borges, y Bolaño?

3- Buen punto, aunque también considera el bardo que le hace Caronte. Y en cierto sentido sale limpito porque al final se termina bañando en el Leteo cuando sale del Purgatorio.

4- Por favor, es el cristiano favorito de esos días. Un cruzado hecho y derecho.

5- ¡Lo trata fríamente porque así son las minas! Cuando no te tienen, no tienen drama en cagar a sus amigos gay (en este caso, Virgilio). Pero cuando saben que estás ahí de ellas, te dejan de lado.

6- Repetiste 4 y 5, así que la próxima sería para el segundo 4.

7- Dante se adelantó a Palahniuk: su gran depresión era su vida. Su guerra, su periplo, es espiritual. Si LDC no lo muestra, lo atenúa, SP lo disfraza de Dragon Ball Z.

Emii Rodriguez dijo...

No comment. Ya sabés que disiento. Lo bueno sería decirte por qué, pero me han abandonado las ganas. Voy hacer el esfuerzo:
Creo que me gustó este libro por su tratamiento particular de la condición humana, no había tenido oportunidad de leer antes una escritura que hurgara en el pecado y en el juzgado de él (mentira, sí la hubo pero en ésta se consagra; y mi apreciación va más allá del hecho de que la condena y/o el juzgar se base en los principios del dogma cristiano). Su topos (el noveno suelo del Infierno sobre todo) de por sí me atrapó y condicionó mi lectura de un hado fantástico, y eso es algo que me ocasiona de por sí placer.
Igual, creo que toda mi posición se resume al hecho de que me gusta el género épico y a eso no hay con qué darle.

Brunomilan dijo...

Jonatan: Si lees un libro SÓLO como un testimonio de la historia cultural estás perdiendo lo intrínsecamente literario. No digo que es una lectura errónea, sino que es otra forma de encarar el texto.

Y sí hay que leer un libro por su filosofía, por su moral. Obviamente percibo (cierta) grandeza en “La divina comedia” (como también en “El triunfo de la libertad”), pero una obra es algo más que forma pura y descontextualizada, son ideas dispuestas de una determinada manera, y estas son inseparables. La estética de un libro es su ética y viceversa. Y por eso no me gusta LDC.

Ahí arreglé lo de lo números. Gracias.

Salú.

Colifloressecas dijo...

yo me acuerdo que cuando leí el infierno me encantó.
pero nunca pasé de las primeras dos páginas del purgatorio.
¿a quién diablos le gustan los angelitos cantando?

Fran Vanrell dijo...

Scott Pilgrim rules!!

Alguien tenía que decirlo

Basiliza dijo...

Me parece acertada la juiciosa lectura de Bruno sobre este clasicón recalcitrante. Yo también mandaría ese librezco al infierno! (al mejor estilo dantesco). Nunca me causó ningún placer estético y si quisiera estudiar historia lo haría por otros medios. Aunque soy atea, prefiero "Los milagros de Nuestra Señora" de G. de Berceo que, al menos, deja leer entre líneas cierta ironía.

Juan Pablo Cozzi dijo...

hay que entender que en otra época, los escritores pensaban que su deber era adoctrinar a la nobleza. Más tarde creyeron que debían ilustrar a las elites burguesas. Después se empecinaron en querer educar al soberano... mala idea

v dijo...

Simplemente quiero decir que el título de este post es genial! Me reí mucho!